Dispersión gas-líquido
La dispersión gas-líquido es la separación de burbujas de gas en un líquido, también conocida como gaseado. El objetivo es crear la mayor superficie de transferencia de masa posible entre el gas y el líquido. En términos sencillos, esto significa que el gas debe distribuirse en el líquido de forma que la mayor cantidad posible de líquido entre en contacto con el gas. Lo contrario ocurriría, por ejemplo, si el gas sólo se aplicara en la superficie del líquido. En consecuencia, sólo la superficie del líquido entraría en contacto con el gas y sólo la superficie reaccionaría con el gas.
El contacto entre el gas y el líquido debe dar lugar a una reacción. Estas reacciones son necesarias en las industrias biotecnológica, química y farmacéutica. Ejemplos de ello son la hidrogenación (adición de hidrógeno), la oxidación (adición de oxígeno) y la fermentación (aeróbica: adición de oxígeno). La dispersión también puede utilizarse para sustituir un gas del líquido por otro.
En un proceso de gaseado óptimo, el gas se descompone en el mayor número posible de pequeñas burbujas de gas. A continuación, éstas se distribuyen lo más uniformemente posible en el líquido sin crear otros procesos contraproducentes, como la formación de espuma. El gas puede introducirse por la superficie, por un eje hueco (véase el diagrama) o por un conducto presurizado adicional.
Gaseado mediante eje hueco